Tomás Fernández y el golpe que asustó a todos: la recuperación y las respuestas que dejó la Nissan
Tomás Fernández de a poco se va restableciendo luego del violento accidente que protagonizó durante la final del TC2000 en Toay. Dos costillas comprometidas y numerosos golpes fueron las consecuencias físicas de un impacto que, según el propio piloto, se produjo a unos 160 km/h y la desaceleración superó los 50 G. Mientras se recompone, la SUV NISSAN KICKS construida por Claudio Pfening quedó bajo análisis: No sirve más, pero su jaula cumplió con la tarea más importante.

Las imágenes fueron preocupantes. Durante la última final del TC2000 en el Autódromo Provincia de La Pampa, Tomás Fernández perdió el control de la Nissan Kicks Play en la chicana del trazado, salió despedido hacia el exterior y terminó chocando violentamente contra el paredón. El auto quedó destruido y la carrera pasó inmediatamente a un segundo plano. Fernández fue trasladado para realizar los estudios correspondientes y días después, ya en su casa, transita su recuperación.
“Vengo bien, haciendo lo que puedo”, contó el piloto de San Jorge que se encuentra bajo un tratamiento traumatológico que determinará cómo continua el proceso. Por ahora, los calmantes y el reposo forman parte de una rutina inevitable. “Trato de no moverme mucho, más que nada para no sentir el pinchazo de las costillas. Después, el resto es un poco el cuerpo dolorido, que lo trato de sobrellevar”, explicó.
El dato más impactante aparece cuando recuerda y reconstruye con claridad aquellos segundos antes de llegar a la pared: “Ya venís viendo que te vas a pegar un golpe de la madre. Y más a esa velocidad que fue a unos 160 km/h. No llegué a desacelerar mucho y para que te des una idea el palo fue de unos 50 o 60 G”, remarcó. La percepción desde adentro fue tan simple como inquietante. Una vez que el auto perdió la trayectoria y quedó lanzado hacia la parte externa de la pista, Fernández entendió que prácticamente se había convertido en pasajero: “Venís sintiendo que te vas a pegar un palazo y no hay manera de esquivarlo”. El santafesino perdió el control de la unidad, pero no de lo que sucedió: “Yo, por suerte, nunca perdí el conocimiento, nunca tuve un mareo. Sí estaba bastante dolorido”.

Tomás Fernández
La otra lectura del accidente
Con el piloto fuera de peligro comienza otra parte del trabajo: entender qué sucedió y, fundamentalmente, estudiar cómo respondió el auto. Claudio Pfening, responsable en la construcción de la Nissan, repasó las distintas tomas disponibles. Según su análisis, Fernández llegó a la curva con el auto deslizando sin alcanzar a transitar completamente el sobre-piano. En ese movimiento las ruedas traseras terminaron trabándose cuando el piloto llevaba aplicado algo de contra-volante para contener la cola. Esa combinación modificó bruscamente la dirección del vehículo y lo proyectó hacia la parte externa: “Hay una imagen donde se ve que el auto salta, va una parte en el aire y cae con contra-volante sobre el pasto, frenar a esa velocidad es lo mismo que nada”, explicó Pfening. A partir de allí, agregó que la Nissan continuó prácticamente sin posibilidad de detenerse hasta encontrar la pared.
La destrucción es total, sin embargo, determinadas zonas están concebidas precisamente para deformarse y absorber parte de la energía antes de que llegue al habitáculo. Y allí aparece uno de los datos relevantes que dejó el accidente: “Se torcieron los caños que realmente se tienen que torcer como para ir amortiguando un poco el golpe, pero la parte donde él iba sentado quedó perfecta. No se movió nada”, detalló Pfening y agregó: “No hubo ningún caño que haya estado cerca de producirle algún daño mayor. Por esa parte nos quedamos tranquilos de que la construcción del auto y todo lo que está hecho en base a la seguridad funcionó normal”.
El accidente de Toay entregó información real ante una exigencia extrema y el TC2000 pretende aprovecharla. Según reveló el constructor, la categoría solicitó el auto accidentado para analizar su estructura y determinar si existe algún aspecto susceptible de ser mejorado: “La categoría pidió el auto para estudiarlo y, para algún otro caso de esa magnitud, ver si tienen que corregir algo o no para seguir aumentando la seguridad”, explicó. Es probablemente una de las consecuencias más valiosas que puede dejar un accidente de estas características: evaluar aquello que respondió correctamente pero también preguntarse si todavía se puede mejorar.
Claudio Pfening y parte de su equipo
La reconfiguración del proceso
Al auto lo llevaron a Córdoba y lo desmantelaron por completo. Hay otro casco construido con la carrocería puesta que iba a ser un segundo elemento mecánico, pero confirmó Pfening que: “Ahora van a ir trasladando todos los elementos que se pudieron rescatar de este auto al nuevo y lo que falte se va a ir comprando para terminar de armarlo”, cerró.
Después de Toay quedaron, entonces, dos procesos diferentes en marcha. Fernández deberá darle tiempo a su cuerpo para que los golpes dejen de recordarle la violencia del accidente. En Córdoba, mientras tanto, las piezas aprovechables de aquella Nissan comenzarán a darle forma a otra. Del auto destruido quedarán análisis, información y posiblemente alguna modificación para el futuro. La estructura cumplió con su función, no sirve más, pero todavía algo puede dejar.
La imágenes del accidente podés verlas 👉🏼 ACÁ – Video Carburando
Fotos: Prensa TC2000
