Procar 4000: invitados y el después
La categoría disputó en el Roberto Mouras su Carrera con Invitados. Figuras de trayectoria nacional compartieron los autos con los protagonistas habituales de las Clases A y B, en un año que encuentra al Procar transitando su 30ª temporada desde aquella creación impulsada por Enrique Ciocci. Los resultados importan, pero pasó mucho más en los boxes de La Plata
Con el correr de la temporada los pilotos empiezan a conocer cada ruido, cada reacción y hasta cada defecto de sus unidades, pero esta vez tuvieron que bajarse y olvidarse de todo eso. Prestar un auto de carrera no debe ser sencillo. Mucho menos cuando con ese mismo auto se puede estar peleando un campeonato; entregarle el volante a otro y mirar desde afuera. Confiar. Esperar. Y desear que, unas vueltas después se lo devuelvan entero y si es posible, con algunos puntos para atesorar.
Esa particular ceremonia volvió a repetirse en el autódromo Roberto Mouras de La Plata, donde el Procar 4000 disputó su Carrera con Invitados, acaso la competencia más importante del calendario. No solamente porque duplica protagonistas, sino porque altera durante unas horas la rutina de una categoría acostumbrada a reconocer a sus autos por quienes habitualmente los manejan.
Hubo apellidos que exceden largamente las fronteras del automovilismo zonal. Gastón Iansa, Diego Ciantini, Josito Di Palma, Ignacio Fain, Germán Todino, Diego Verrielo, Juan Bautista De Benedictis, entre otros, aceptaron la invitación. Algunos llegaron desde categorías nacionales, otros ya conocen perfectamente lo que significa manejar estos autos y todos terminaron integrándose a un fin de semana en el que convivieron experiencias y procedencias diferentes.
La ocasión encuentra además al Procar atravesando un año muy particular. Transita su temporada número 30 desde su creación. Tres décadas de automovilismo zonal y metropolitano ofrecidos con esmero. Honra a Enrique Ciocci, su fundador y su legado el presente de la categoría dirigida por su hijo Adrián. Quizás por eso una Carrera de Invitados tenga también cierto valor simbólico: durante un fin de semana se juntan generaciones, nombres conocidos y los protagonistas que hicieron grande esta rica historia
En la B dos ganadores en un auto
En la Clase B apareció probablemente la mejor síntesis de lo que significa esta modalidad. Santiago Pasquale y Juanse Gallo compartieron el Chevrolet número 18 y terminaron llevándose las dos carreras. Pasquale había mostrado el camino desde la clasificación y posteriormente ganó la final de titulares con Carli Bava segundo y Alcoba, tercero.
Después llegó el turno de entregar el auto y Juan Sebastián Gallo hizo exactamente lo mismo: se puso adelante y ganó la final de invitados sin atenuantes. El Chevrolet que había llevado a Pasquale a lo más alto volvió a pasar primero por la bandera a cuadros. Consiguieron así aquello que todos imaginan cuando empiezan a diagramar una carrera de estas características y que pocas veces resulta tan sencillo de concretar: ganar la de titular y ganar la de invitados.
Los podios de la Clase B, después habría cambios en el tercer lugar.
Los unos y los otros en la Clase A
En la Clase A, en cambio, los nombres fueron rotando. Gastón Rossi había marcado la referencia en la clasificación de titulares, mientras que Josito Di Palma fue el más veloz entre los invitados, pero el sábado fue Agustín Campillay quien se llevó la carrera, con Emanuel Pérez Bravo y Rossi detrás en la de titulares.
El domingo se volvieron a barajar las cartas en la clase mayor. Un cambio de motor obligó a Di Palma, que había marcado el tiempo de pole de invitados, a partir desde atrás, dejándole la posibilidad a Gastón Iansa de largar solo en la punta. Pase directo a la victoria para el “Misil de San Vicente” con el Ford de Juan Pablo Bessone. Detrás terminaron Ignacio Fain, con el Chevrolet de Joaquín Farabello, y Diego “Bochita” Ciantini al volante, también del chivo, de Emanuel Pérez Bravo. Se destacaron particularmente el triunfo de Iansa como el regreso de Ford a lo más alto en la categoría y la remontada de Josito Di Palma que llevó la Dodge de Nicolás Biondo del último, al séptimo puesto.
Después de La Plata cada uno volvió a ocupar su lugar. Los invitados entregaron los autos y los titulares recuperaron las unidades con las que todavía queda bastante por discutir. El Tiky Perez Bravo se quedó con la etapa regular en la Clase A y Santiago Florio en la B. Los dos arrancan con ventaja en el tramo decisivo, pero no tienen nada asegurado. La Carrera de Invitados pasó. Quedaron los ganadores, los podios y se repartieron los puntos como siempre. Pero también quedó una fotografía bastante más amplia de una categoría que viene brindando victorias hace treinta temporadas. El Procar volvió a celebrar haciendo algo tan simple de explicar cómo difícil de entender: que un piloto se baje de su auto, y por unas vueltas, solo se limite a mirar.
Los podios de la Clase A
Procar 2000
Hugo Espinosa se llevó la victoria en la carrera de titulares y Nicolás Alonso la de invitados. El campeonato lo lidera el binomio Gruccio – Espinosa
La próxima fecha del Procar será el 19 y 20 de septiembre nuevamente en la ciudad de las diagonales.
Fuente: Procar
