El TC, el TN y el riesgo compartido
El Turismo Carretera y el TN convivieron en El Villicum. Durante un intenso fin de semana, la experiencia conjunta potenció el espectáculo para los presentes en el imponente escenario sanjuanino. En una saludable carrera de egos, ya que las dos categorías ponían el protagonismo en riesgo, flotaba un interrogante: ¿De qué se hablaría el lunes? Indudablemente las 66 vueltas del Desafío de las Estrellas se llevaron todas las miradas, pero no por lo estrictamente deportivo: Serios incidentes vinculados a la recarga de combustible dejaron sobrados motivos de preocupación.
La doble actividad condensó exigencia físicas, técnicas y mentales en un programa que reunió 64 autos de TN y más de medio centenar del Turismo Carretera. Para las estadísticas es ineludible decir que Pedro Grippo consiguió su primera victoria en la Clase 2, escoltado por Maximiliano Bestani y Exequiel Bastidas. En la Clase 3, Agustín Canapino volvió a imponerse pese a cargar el máximo lastre reglamentario seguido de Jorge Barrio y Leonel Pernía. En una leve repuntada de inscriptos la carrera del TC Pista, que presentó 18 máquinas, se la llevó Felipe Bernasconi. Y un rato más tarde, Tobías Martínez junto al RUS MED Team alcanzaron una victoria cargada de emotividad al quedarse frente a su gente con el Desafío de las Estrellas del TC, seguido por Juan Pablo Gianini y Germán Todino. Eso, en la pista.
En la previa, ante la extensión extraordinaria de 66 giros del TC con casi dos horas de competencia, entre los pilotos, las opiniones estuvieron divididas. Mauricio Lambiris por ejemplo, valoró la posibilidad de probar alternativas para mejorar el espectáculo, Matías Rossi consideró lógica la duración ya que permitiría recuperar posiciones a quienes largaban atrás por sorteo, mientras Mariano Werner destacó el peso que tendría la estrategia. Mangoni fue contundente al manifestarse a favor de una carrera regular, pero Julián Santero había presentado una mirada diferente; para el mendocino sumar vueltas no garantizaba por sí mismo una mejor competencia y le generaba una doble exigencia cuyo sentido deportivo podía discutirse. La carrera terminó dando al debate un costado bastante más serio.
La recarga de combustible fue presentada como uno de los componentes estratégicos de la competencia especial, pero terminó generando la imagen más preocupante del domingo. Mauricio Lambiris se detuvo en el box, mal inyectada la mamadera a la boca del tanque, la nafta cayó sobre el disco de freno caliente y provocó un principio de incendio que envolvió el lateral del Ford Mustang y llegó, en una escena dantesca, a ingresar al interior del Martinez Competición. Eso obligó a actuar de inmediato a bomberos y mecánicos que, cabe destacar, rápidamente controlaron el fuego y no hubo heridos, aunque el episodio tuvo la gravedad suficiente como para que el análisis no termine en la fortuna de que todos hayan salido ilesos.
“Primero que nada, decirles que estamos todos bien a pesar del incendio”, comunicó el uruguayo, después de la carrera. Atemperar las cosas es comprensible para la organización, para él, para su equipo, en cambio, debería quedar la obligación para todos los protagonistas: analizar, sacar conclusiones y tomar medidas. Algo falló, y no es personal de un equipo porque se vieron varios incidentes tanto o más comprometedores. Las 66 vueltas produjeron distintas alternativas en la pista, pero multiplicaron el desgaste, los cálculos y mucha presión se configuró en el procedimiento de reabastecimiento en boxes.
Innovar no significa naturalizar el riesgo. Nada de lo que sucedió puede reducirse a anécdotas. Son señales concretas que obligan a revisar procedimientos, condiciones y protocolos antes de volver con las propuestas. El espectáculo puede justificar una carrera distinta; nunca debería justificar que la seguridad dependa de que el fuego se apague rápido. El verdadero éxito no estará únicamente en haber reunido dos categorías. Estará en escuchar lo que pasó, corregirlo y conseguir que la próxima versión del Desafío de las Estrellas sea recordada por la competencia y no por todo aquello que estuvo demasiado cerca de terminar mal.
Fuentes: TC La Revista / Solo TC / Campeones – Fotos: Germán Alt
